lunes, 1 de junio de 2009

LA NOCHE DE TLATELOLCO

                    ELENA PONIATOWSKA

 

     La Noche de Tlatelolco es una novela que cuenta el cuento de la Revolución Estudiantil en México en 1968.  Este movimiento de estudiantes mexicanos empezó oficialmente el 24 de julio, 1968 cuando los granaderos (la policía del disturbio) pararon una lucha entre algunas estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN o Poli) y Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dos universidades en la Ciudad de México.  Después, cuando los estudiantes se trataron protestar, los granaderos respondieron matando muchos.  Para responder, estudiantes establecieron barricadas para defender sus escuelas y tomaron posesión de los autobuses.  Había huelgas estudiantiles y tomas de posesión de las escuelas por todo la ciudad.  Las universidades de UNAM y Poli apoyaban los estudiantes secundarios.  También, los estudiantes formaron el Consejo Nacional de Huelga (CNH) para organizar y unir todos.   En los siguientes meses, había muchas demostraciones en las calles de la Ciudad de México.

  Los líderes estudiantiles se desarrollaron un pliego petitorio que consiste en seis puntos:

(1)   “Libertad de todos los presos políticos.

(2)   Derogación del artículo 145 de Código Penal Federal.

(3)   Desaparición del cuerpo de granaderos.

(4)   Destitución de los jefes policíacos Luis Cueto, Raúl Mendiolea y A. Frías.

(5)   Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto.

(6)   Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos.” (Poniatowska 59)

Dentro de algunas semanas, el gobierno tenía que usar el ejército para recibir otra vez las escuelas.  Había muchos conflictos entre el gobierno y los estudiantes en que había muchos arrestos y heridas. 

 La huelga estudiantil seguía para otros partes del país y muchas otras universidades y, muy pronto, tenía el apoyo de los profesores también.  En agosto y septiembre, los marzos habían crecido hasta 300,000 a 600,000 personas.

 Pero, pronto, la reacción del gobierno llegó a ser más fuerte y violenta.  Los granaderos usaban la fuerza contra los estudiantes con más frecuencia.  También, el ejército tomó de posesión la Ciudad Universitario por dos semanas.  Había más y más arrestos sin razón.  A pesar de estas acciones extremos por el gobierno, los revolucionarios no perdían su vigor.

 Lo que pasó el 2 de octubre 1968 era una de las tragedias peores en toda la historia de México.  A las seis de la noche, casi 10,000 estudiantes se reunieron en La Plaza de Tres Culturas.  Estaban en el complejo de Tlatelolco, un enorme proyecto de vivienda donde vivían muchas familias pobres y muchos trabajadores.

 Por toda la noche, muchos jeeps, tanques, soldados y mucha policía habían rodeado la Plaza.  A las seis y cuarto de la noche, estallos verdes salieron en el cielo. Inmediatamente, helicópteros combativos empezaron disparando a los protestados.  La policía clandestina de los Olímpicos arrestó muchos de los oradores de la CNH.  Otra policía clandestina disparaba a los estudiantes de cada dirección.  Después, los tanques empezaron disparar a los edificios.  Había fuegos y algunas residentes se escondían en los edificios por mucha de la noche.

 Nadie sabe cuantas personas murieron en esta masacre.  Algunas fuentes reportan que este número fue más de trescientos, pero el gobierno reconocía solamente treinta y dos.  Había especulaciones que el gobierno quemó muchos de los cadáveres y se deshicieron de algunos en el mar. También, había casi 1,500 arrestos.  Muchos de los arrestados tenían que desnudarse por la fuerza y eran atormentados por la policía.

  Después de esta masacre terrible, el gobierno se trataba cubrir lo que pasa.  Oficiales del gobierno se trata echar la culpa a “francotiradores estudiantiles.”  Esas acciones tuvieron éxito en parar el movimiento estudiantil.  Aunque nunca había una investigación del incidente, Elena Poniatowska se trata averiguar y expresar lo que pasa. 

La Noche de Tlatelolco es una colección de entrevistas, anuncios, propaganda y otras perspectivas de la Revolución Estudiantil en México en 1968. 

   El libro para la gente que vivió el movimiento de cerca, es un homenaje y para los jóvenes como yo que no lo vivimos, nos crea una toma de conciencia y también una impotencia por lo sucedido. Al terminar de leer me pregunte como es posible que todo eso ocurriera solo de imaginarlo es impactante. Es importante saber por lo que lucharon los jóvenes de aquella época teniendo como estandarte LA JUVENTUD.  El movimiento del ‘68 tiene como consigna no caer en el olvido.

lunes, 6 de abril de 2009

ETICA PARA AMADOR

AUTOR: FERNANDO SAVATER
¬¬¬ ,,,,,,
(*_*) NARRACION!!°_°!!
En el libro el autor hace unas explicaciones acerca de la ética y/o la moral. La ética empieza por un principio fundamental, saber que es conveniente y que no. Inicia mostrándonos ejemplos para llegar a la conclusión de saber lo que nos conviene, entendido como saber distinguir entre lo bueno y lo malo, es un conocimiento que todos tratamos de tener para sobrevivir.
EJEMPLO:
Voy a contarte un caso dramático. Ya conoces a las termitas, esas hormigas blancas que en África levantan impresionantes hormigueros de varios metros de alto y duros como la piedra. Dado que el cuerpo de las termitas es blando, por carecer de una cubierta que protege a otros insectos, el hormiguero les sirve de caparazón contra ciertas hormigas enemigas, mejor armadas que ellas. Pero a veces uno de esos hormigueros se derrumba por alguna inundación. En seguida, las termitas-obrero se ponen a trabajar para reconstruir su dañada fortaleza a toda prisa. Y las grandes hormigas enemigas se lanzan al asalto. Las termitas-soldado salen a defender a su tribu e intentan detener a las enemigas. Como ni por tamaño ni por armamento pueden competir con ellas, se cuelgan de los asaltantes intentando frenar todo lo posible su marcha, mientras las feroces mandíbulas de sus asaltantes las van despedazando. Las obreras trabajan con toda celeridad y se ocupan de cerrar otra vez el termitero derruido... pero lo cierran dejando fuera a las pobres y heroicas termitas-soldado, que sacrifican sus vidas por la seguridad de las demás. ¿No merecen acaso una medalla, por lo menos? ¿No es justo decir que son valientes? Cambio de escenario, pero no de tema. En la Ilíada, Homero cuenta la historia de Héctor, el mejor guerrero de Troya, que espera a pie firme fuera de las murallas de su ciudad a Aquiles, el enfurecido campeón de los aqueos, aun sabiendo que éste es más fuerte que él y que probablemente va a matarle. Lo hace por cumplir su deber, que consiste en defender a su familia y a sus conciudadanos del terrible asaltante. Nadie duda de que Héctor sea un héroe, un auténtico valiente. Pero ¿es Héctor heroico y valiente del mismo modo que las termitas-soldado, cuyas hazañas millones de veces repetida ningún Homero se ha molestado en contar? ¿No hace Héctor, a fin de cuentas, lo mismo que cualquiera de las termitas anónimas? ¿Por qué nos parece su valor más auténtico y más difícil que el de los insectos? ¿Cuál es la diferencia entre un caso y otro? Sencillamente, la diferencia consiste en que las termitas-soldado luchan y mueren porque tienen que hacerlo, sin poderlo remediar. Héctor, en cambio, sale a enfrentarse con Aquiles porque quiere.
Las termitas-soldado no pueden abandonar su puesto, ni rebelarse, ni rehusar para que otras vayan en su lugar: están programadas necesariamente por la naturaleza para cumplir su heroica misión. El caso de Héctor es distinto. Podría decir que está enfermo o que no le da la gana enfrentarse a alguien más fuerte que él. Quizá sus conciudadanos le llamasen cobarde y le tuviesen por un caradura o quizá le preguntasen qué otro plan se le ocurre para frenar a Aquiles, pero es indudable que tiene la posibilidad de negarse a ser héroe. Por mucha presión que los demás ejerzan él siempre podría escaparse de lo que se supone que debe hacer: no está programado para ser héroe, ningún hombre lo está. De ahí que tenga mérito su gesto y que Homero cuente su historia con épica emoción. A diferencia de las termitas, decimos que Héctor es libre y por eso admiramos su valor. Y la palabra fundamental la palabra fundamental de todo esto es la: libertad, podemos hacer cualquier cosa que queramos, pero también es cierto que no estamos obligados a querer hacer una sola cosa. Y aquí conviene señalar dos aclaraciones respecto a la libertad: Primera: No somos libres de elegir lo que nos pasa (haber nacido tal día, de tales padres y en tal país, padecer un cáncer o ser atropellados por un coche, ser guapos o feos, que los aqueos se empeñen en conquistar nuestra ciudad, etc.) sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo (obedecer o rebelarnos, ser prudentes o temerarios, vengativos o resignados, vestirnos a la moda o disfrazarnos de oso de las cavernas, defender Troya o huir, etc.).
Segunda: Ser libres para intentar algo no tiene nada que ver con lograrlo indefectiblemente. No es lo mismo la libertad (que consiste en elegir dentro de lo posible) que la omnipotencia (que sería conseguir siempre lo que uno quiere, aunque pareciese imposible). Por ello, cuanta más capacidad de acción tengamos, mejores resultados podremos obtener de nuestra libertad. Soy libre de querer subir al monte
Everest, pero dado mi lamentable estado físico y mi nula preparación en alpinismo es prácticamente imposible que consiguiera mi objetivo. En cambio soy libre de leer o no leer, pero como aprendí a leer de pequeñito la cosa no me resulta demasiado difícil si decido hacerlo. Hay cosas que dependen de mi voluntad (y eso es ser libre) pero no todo depende de mi voluntad, porque en el mundo hay otras muchas voluntades y otras muchas necesidades que no controlo a mi gusto. Si no me conozco ni a mí mismo ni al mundo en que vivo, mi libertad se estrellará una y otra vez contra lo necesario. Pero, cosa importante, no por ello dejaré de ser libre... aunque me desagrade.
Pero también nuestra libertad es una fuerza en el mundo, nuestra fuerza. Si hablas con la gente, verás que la mayoría tiene mucha más conciencia de lo que limita su libertad que de la libertad misma. Te dirán: ¿Pero de qué libertad me hablas? si nos comen el coco desde la televisión, si los gobernantes nos engañan y nos manipulan, si los terroristas nos amenazan, si las drogas nos esclavizan.


En conclusión, se nos habla de cómo saber vivir, que para el autor no es otra cosa que la Ética. Al final, el autor reconoce que lo único que puede decirnos es que cada uno busque y piense por sí mismo, en libertad, sin trampas, responsablemente
Creo que su mensaje principal es dar a entender a los jóvenes una forma de ver la vida, desde el punto de vista ético, Para conseguir que nosotros entendamos qué es la ética trata bastantes temas, tales como la libertad, conciencia, relaciones humanas y un largo etc. Todos con el fin de ayudarnos a comprender y razonar la vida.

viernes, 20 de febrero de 2009

¿Quién se ha llevado mi queso?


*Personajes:
FISGON (fisgonea y detecta pronto el cambio)
ESCURRIDIZO (se apresura hacia la acción)
HEM (se niega y se resiste al cambio, por temor a que conduzca a algo peor)
HAW (aprende a adaptarse a tiempo, en cuanto comprende que el cambio puede conducir a algo mejor.)

*Narración*

Vivían cuatro pequeños que recorrían un laberinto buscando el queso que los alimentara y los hiciera sentirse felices. Dos de ellos eran ratones llamados “Fisgón” y “Escurridizo”, y los otros dos eran liliputienses, seres tan pequeños como los ratones, pero su aspecto y forma de actuar era como las personas. Se llaman “Hem” y “Haw”. Cada día, los ratones y los liliputienses dedicaban el tiempo a buscar su propio queso especial. Cada uno encontró un día su propia clase de queso en uno de los pasadizos, en el depósito de Queso Q. Vivieron un largo tiempo muy contentos. Pero un buen día los ratones llegaron al depósito de Queso Q y descubrieron que no había queso, no se sorprendieron. Ellos empezaron a notar que el queso disminuía cada día que pasaba, los ratones no se entretuvieron en analizar demasiado las cosas. Así pues, Fisgón y Escurridizo decidieron cambiar, muy pronto ya estaban en busca de Queso Nuevo. Algo más tarde, ese mismo día, Hem y Haw llegaron al depósito de Queso Q. No habían prestado la menor atención a los pequeños cambios que se habían ido produciendo cada día, pensaron que allí encontrarían su Queso, como siempre, pero no fue así. Hem y Haw regresaron a sus casas hambrientos y desanimados, todos los dias los liliputienses acudían al depósito de Queso Q, no encontraban Queso alguno y regresaban a casa. Un buen día, Haw se echo a reír de si mismo, Se hizo una imagen mental. Se vio a sí mismo aventurándose por el laberinto, con una sonrisa en la cara, entonces oyó a Hem decir algo y tomó conciencia de hallarse todavía en el depósito de Queso Q. Haw miró a su demacrado compañero y trató de infundirle sentido común, pero por temor a perderse en el laberinto y no encontrar queso, Hem se enojo y no quiso escucharlo. Al fin Haw salio del laberinto y comenzó a buscar queso, después de no haber encontrado Queso durante mucho tiempo, poco a poco, perdía su fortaleza. Sabía que estaba perdido y temía no poder sobrevivir. Empezó a imaginar todas las cosas aterradoras que podían ocurrirle, se dio cuenta de que sus temores no hacían sino empeorar las cosas. Al caminar por el oscuro pasadizo, sonrió pues sabía que habría estado mejor si hubiera afrontado el cambio rápidamente y abandonado antes el depósito de Queso Q. Haw siguió por un pasadizo que le resultaba nuevo, dobló una esquina y allí encontró el Queso Nuevo en el depósito de Queso N. Al entrar en él, quedó asombrado ante lo que vio. Allí amontonado estaba el mayor surtido de Queso que hubiera visto jamás. Por un momento, se preguntó si se trataba de algo real o sólo era el producto de su imaginación, hasta que descubrió la presencia de sus viejos amigos Fisgón y Escurridizo. Le dieron la bienvenida, sus pequeños y gruesos vientres demostraban que ya llevaban allí algún tiempo. Haw los saludó con rapidez y se dedicó a probar bocados de cada uno de sus Quesos favoritos. Reflexionó sobre lo que había aprendido, entendió que en aquellos momentos en los que temía cambiar, no había hecho sino aferrarse a la ilusión del Queso Viejo. Pensó en regresar al depósito de Queso Q, para ver si podía encontrar a Hem, confiando en su capacidad para regresar de nuevo hasta aquí. Pero comprendió que ya había intentado que su amigo cambiara, Hem tendría que encontrar su propio camino, ir más allá de sus temores. Eso era algo que nadie podría hacer por él. Aunque disponía de bastante Queso, realizó frecuentes salidas por el laberinto, dedicándose a explorar zonas nuevas, para mantenerse en contacto con su alrededor. En una ocasión escuchó el sonido de un movimiento allá al fondo del laberinto, a medida que el sonido se hizo más intenso, se dio cuenta de que se acercaba alguien. Haw rezó y se limitó a confiar, en que quizá, por fin, su amigo fuera finalmente capaz de… ¡Moverse con el queso y disfrutarlo!

*Opinión personal*
Este libro, me ha hecho pensar en muchas cosas, me di cuenta que las descripciones de los personajes expuestas, son cada vez más coherentes. Al leer el libro pense en un principio, que sería como el liliputiense Hem que se niega a ver el cambio, pero, con el paso del tiempo, sería como el liliputiense Haw que aprendería a adaptarme al cambio. Ante un cambio cada persona reacciona de una manera diferente. Para mí el libro ha sido de gran ayuda ya que, tal y como dice el subtitulo título ("Como adaptarnos a un mundo en constante cambio").
esta fabula simple e ingeniosa nos enseña que todo cambia, y que las formulas que sirvieron en su momento pueden quedar obsoletas. Sus enseñanzas se aplican a todos los ámbitos de la vida: el “queso” del relato representa cualquier cosa que queramos alcanzar –la felicidad, el dinero, el amor- y el laberinto es el mundo real, con zonas desconocidas y peligrosas, callejones sin salida, oscuros pasadizos… y habitaciones llenas de queso…